En 2003, el cine mostró cómo un espíritu furioso, un onryu, en la película Llamada perdida, de Takashi Miike, era capaz de arrancar la vida con una violencia ilimitada a través de un teléfono móvil. Desde la aparición de este tipo de dispositivos, cada vez van apareciendo más métodos para contactar con los yurei, desde hacerse un selfie para comprobar si hay fantasmas persiguiendo a esa persona a mensajes de texto donde el espíritu se comunica para que el lector cumpla sus peticiones. En uno de estos juegos, el Satoru-kun, el usuario debe llamar a su propio móvil desde una cabina telefónica, recitando: “Satoru-kun, Satoru-kun, por favor, acude a mí. Satoru-kun, Satoru-kun, por favor, muéstrate. Satoru-kun, Satoru-kun, por favor, si estás ahí, respóndeme”. Al terminar, desconectando el aparato, éste se…
