En una urbanización de Puigcerdà, cerquita de Francia, esta casa de los años 30 atesora un encanto especial. “Quisimos conservar su esencia, adaptándola a las necesidades de hoy”, explican Silvia Aranda, propietaria de Borondo Beanbags, y Laura Mas, de La Pantalleta de Sarrià. La reforma integral, llevada a cabo por la interiorista Mireia Dorca, ha respetado elementos originales, como las vigas, las cornisas y hasta un antiguo radiador de hierro (ahora decorativo).
“Querían disfrutarla durante todo el año, pero es verdad que en invierno resulta especialmente acogedora”, afirman. El recibidor da la bienvenida con suelos de madera y paredes “en un beige algo subido que aporta calidez sin restar luminosidad”. Para separarlo del salón y seguir recibiendo la luz natural de su gran ventanal, tuvieron una idea genial: delimitarlo con…
