Cuando sacas dinero del cajero, tapas el teclado con la otra mano; en la cola del banco, mantienes la distancia con el anterior; y, por la noche, cierras las cortinas de tu casa. Hasta aquí bien. Pero no tienes que olvidar que lo que ocurre mientras navegas por Internet también pone en peligro tu privacidad y, en ocasiones, mucho más que en el caso de los vecinos y viandantes curiosos. En cada sesión de Internet desde tu PC, recibes un número único. De este modo, los hackers y servicios de seguridad pueden reconstruir qué páginas has visitado. Y todo esto, como ves, te convierte en un ciudadano transparente y, además, dentro de tu propia casa. No obstante, esto de lo que te estamos hablando no tiene porqué ser así: con…