Disfruto conduciendo, tanto si es un Seat Panda 45S de 903 cc o un Dodge Challanger 6.4L V8 de 485 CV. Cada uno tiene su esencia. Soy americano, pero también español. Cuando llegué a Madrid en 1971, de la mano de mis padres desde Massachusetts, había en España Seat 850, 124, 1430 y 1500, Simca 900, 1000 y 1200, Renault 4, 6, 8 y 12s, Mini 850, 1000 y 1275GT, Citroën 2CV, Dyane, Dynam y C8, y poco más con pinceladas de coches importados que sobresalían entre los demás.
La revolución del Renault 5 y 127 llegó en el 72-73, y los sustitutos del 600 y del 1500, el 133 y 132 respectivamente llegaron en 1974 y 1975. Ford tardó hasta 1976 en sacar el Fiesta y Chrysler un año…
