Testigo anónimo
Hace poco vi algo sorprendente: un niño jugando con un cochecito. Para entendernos, un coche en miniatura, un modelo a escala, aunque en su día esos juguetes eran simplemente “cochecitos”. Y, por “su día”, me refiero a cuando la televisión era en blanco y negro. Como muchos de ustedes, si también vieron la tele en blanco y negro, gran parte de mi tiempo de jugar en casa era “a los coches” y, cuando salía, siempre llevaba uno en la mano. Me produjo una mezcla de alegría, nostalgia y pesar ver que, todavía hoy, un niño prefiere imaginar carreras, viajes y aventuras con un cochecito a tragarse pasivamente lo que salga de una pantalla.
También como a muchos de ustedes, la pasión por los coches me venía de serie.…
