Por acá y por allá, un grupo electrógeno, una grúa para motores, bidones de aceite, botes de grasa, gatos hidráulicos… y, en las paredes, colgados como cuadros, diferentes paneles con llaves, herramientas, extractores y utillaje específico propios del antiguo taller que fue durante años. Pero el verdadero tesoro encontrado por los chicos de SEAT Coches Históricos fue el de los repuestos originales. Incluso había piezas de camiones Ford, Chevrolet y Pegaso, por ejemplo.
Habíamos quedado en llegar a primera hora de la mañana a Béjar, en Salamanca. «No os demoréis demasiado —nos había advertido Isidre—. Hay mucho trabajo, nuestros chicos empezarán a catalogar, embalar y cargar los camiones enseguida; y conozco a Helsing cuando le gusta algo y se pone a disparar fotos». El calor de junio ya es sofocante,…